Un niño comienza su enseñanza básica, cuando las fuerzas formadoras que modelan el cuerpo físico han completado la parte más importante de su tarea; liberadas entonces de su actividad orgánica, surgen a la vida anímica, donde pueden ser dirigidas al ámbito de la escolarización. Es importante señalar que en la pedagogía Waldorf, el profesor tiene presente en todas las materias, los elementos propios del querer, del sentir y del pensar. La ciencia y el arte van constantemente tomados de la mano, siendo enriquecidos por las actividades manuales y el movimiento corporal.

 

Para un buen aprendizaje, vemos como imprescindible contar con un espacio de confianza, donde cada niño se sienta feliz y querido en su curso. Al ingresar a la Primaria, realizan la transición a un nuevo modo de aprendizaje, más centrado en el sentimiento y la imaginación. Su aprendizaje comienza a estar cada vez más vinculado con la experiencia creativa, tanto mediante la pintura como el dibujo, la música y la narración.

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Las asignaturas (matemáticas, castellano, biología etc.) se imparten por períodos de tres o cuatro semanas, a lo cual denominamos épocas. Es decir, en este período, todas las mañanas, en una clase de cerca de dos horas, se profundiza en un área del conocimiento.

Estas épocas van diferenciándose y especializándose cada vez más, permitiendo trabajar exhaustivamente en una materia, generando la posibilidad de involucrarse profunda y duraderamente.

Luego de esto, la materia, por decirlo de algún modo, descansa sumergiéndose en una suerte de olvido que no es otra cosa que el reposo necesario para que lo aprendido vuelva a despertar, ahora como una capacidad asentada. Incluso lo que no se ha logrado aprender bien puede resultar, al cabo de un tiempo en que ha estado sumergido, súbitamente sencillo.

Trabajar en un tiempo acotado, sobre una disciplina especifica, sin intervención de una multiplicidad de materias paralelas, permite crear un espacio en donde se facilita que surja una motivación intrínseca en los niños y jóvenes en formación. Por otro lado, cuando se acerca un cambio de época, en los alumnos se genera una expectativa por los conocimientos que trabajarán en ese nuevo periodo.

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Los alumnos Waldorf poseen el ojo de los descubridores , el corazón de los reformadores y cuando intervienen en una tarea, pueden modificar el Planeta.

(Dr. Arthur Zajonic)

En primaria, durante los seis años, el camino está lleno de entusiasmo y retos, formando una espiral ascendente de conocimiento, que crece con el potencial de los alumnos.

En Colegio Flor de Kore buscamos que el alumno descubra la belleza del mundo y la pueda reproducir a su manera, así no sólo aprende, también crea un
mundo de valores elevados.

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